Había 0-2 en el marcador y ochenta minutos de impotencia acumulada cuando el Estadio del Meridiano decidió que aquello todavía no se había acabado. Diez minutos después, el equipo local jugaba su primera final continental desde 2004.

El partido se le puso cuesta arriba pronto: dos errores en la salida de balón en el primer cuarto de hora bastaron para que la visita se marchara al descanso con una ventaja que parecía definitiva y un plan de partido cómodo.

El cambio que lo cambió todo

La entrada de Ana Roig en el minuto 62 reordenó el ataque: el equipo pasó de buscar el pase interior a atacar el espacio a la espalda de los centrales, y el partido se convirtió en otro. El 1-2 llegó en el 84, tras un rechace en el área pequeña; el 2-2, de cabeza, en el descuento.

"Nadie se sentó en el banquillo a mirar. Eso es lo que quedará de esta noche."

En la prórroga no hizo falta más que un minuto: un robo en campo contrario y una definición cruzada firmaron el 3-2 y desataron una celebración que se prolongó hasta bien entrada la madrugada en los alrededores del estadio.

Lo que viene

La final se disputará el 19 de septiembre en Oporto. El club ha confirmado que solicitará la asignación máxima de entradas para su afición y que habilitará pantallas gigantes en tres puntos de la ciudad.

La principal duda es física: tres titulares terminaron el encuentro con molestias y el calendario liguero no da tregua hasta el parón de selecciones.